Virgelina tan hermosa. Por Flóbert Zapata

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Virgelina Arias viuda de Zapata.

Virgelina tan hermosa,

Virgelina desplazada,

una nueva encrucijada

te cercará como cosa.

Donde había roja rosa

fue creciendo una flor muda.

La vida que ya fue ruda

continúa su rudeza,

sin tris de delicadeza,

Virgelina, quedas viuda.

Volver, de los Chalchaleros,

fue tu canción favorita,

soñabas con tu tierrita

pero esos godos tan fieros

te disparan traicioneros

desde el monte que dios hizo.

La muerte no dio permiso

de volver donde naciste,

Virgelina no pudiste

volver a tu paraíso.

A qué volver.Los Chalchaleros

Bogotá, miércoles 25/ julio/ 2018

© Flóbert Zapata, agosto / 2018

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Chapolas negras.Por Flóbert Zapata

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“el día que sintió las mordeduras del genio sobre la frente, tendió la vista hacia atrás para averiguar lo que había aprendido en la escuela y descubrir, como todos nosotros, que no sabía nada”. Baldomero Sanín Cano sobre Silva.

Antes se hablaba de Vallejo y era César, hoy hablamos de Vallejo y puede ser César o Fernando. Zapata sólo hay uno, Emiliano, pero Emilianos hay dos, Emiliano Zapata y mi nieto. Un místico de la sinceridad con uno mismo es todo escritor, César, Fernando o José. Hasta donde se debe, hasta donde se puede sobrevivir, en un mundo donde la verdad incomoda en la boca como una enfermedad, en el que hacemos de la boca la tumba de la verdad. Ese el camino del hombre y su desgracia, el espejismo hecho de espejismos que le tienden el dinero y el sexo y en el cual cae gustoso y mortal. Fernando Vallejo recibe vida de la sinceridad, descansa en vida, se da en la vida el banquete que otros se dan en la muerte, el gran trofeo de la resignación y el silencio.

Si te doy el dinero te pierdes para siempre. Ese era el otro camino que pudo haber escogido dios para los hombres. Entonces no estaríamos todos locos, aterrorizados de que nos lo quiten, delirando por quitarlo. Como ven, soy capaz de hablar con la palabra dios y soy capaz de hablar sin la palabra dios. Creyentes o no creyentes me gustan las personas no violentas. Y violento no es sólo el que sale a matar con un cuchillo sino el que aplaude al violento y el que chupa la ubre del sistema violento. Dinero y violencia son dos personas distintas y un solo dios verdadero.

Las deudas son el infierno en la tierra. Los bancos son los tridentes. El dueño del banco es el demonio.

Con Vallejo vivimos en la Bogotá de noventa mil habitantes,  vivimos junto a Silva y vivimos en las llagas de Colombia, las llagas de todas partes y las llagas propias, en ese amasijo  de esquizofrenias que es la especie humana y en esas particulares esquizofrenias sin remedio que padece Colombia mientras dice que es feliz. Por ejemplos: “El Senado y el Congreso entero de Colombia son una roña”, “La mafia blanca se protege a sí misma con solidaridad de criminales. Los discípulos de Hipócrates hoy son una asociación delictiva como la Compañía de Jesús y las pandillas de chinos en Nueva York”, “Medellín, capital del agio y la montaña”, “Elegido por voluntad popular (la cabra loca, la burra tonta, la mendiga puerca que vota) vicepresidente de Colombia a los 70 años, el joven José Manuel Marroquín, abusando de las fuerzas de la edad le dio un artero golpe de Estado al presidente Manuel Antonio Sanclemente, de 85. Gobernando Marroquín los gringos nos robaron a Panamá”, “Colombia es una reverenda mierda”.

El momento más importante de la penúltima Filbo fue una pregunta y una respuesta. La pregunta la hizo William Ospina. ¿Escribirá usted, Fernando, la biografía de Vargas Vila? La respuesta la dio Vallejo: No. Y no podría hacerla,  lo considera “un manojo concentrado de nervios y maldad” y sólo se escribe sobre lo que se ama. Ama al mensajero Porfirio, ama al alma en pena Silva: “Yo soy admirador incondicional de Silva. De Silva como hombre, como comerciante y como poeta”. Pero a Vargas Vila no: “¿Qué hacía ese indio feo y bajito comprando esa barbaridad de agua de colonia? ¿para qué? ¿Para perfumar su hermosura? ¡Si parece una momia apergaminada sacada de una olleta indígena! ¿Y qué autoridad tenía este adefesio libertino para acusar a Núñez de bígamo?”, “Se seguiría echando este indio maldito el agua de Colonia que le compró a Silva a precio de remate…”. Por eso el momento más importante de la Feria también es el momento más triste.

“Lo que sí se notaba en José era una variabilidad rara en sus sentimientos, pues tuvo una época de místico, y diariamente oía la misa de 8 en San Francisco, recién muerta Elvira, y meses después se alejó tan completamente de la religión, que no volvió a entrar  a ninguna iglesia”. El testimonio es de Hernando Villa. José es José Asunción Silva, a quien todos llamaban José, José Silva, “recuerdos a José”, se lee en las cartas, y en los documentos firmaba sin el Asunción. Este ateísmo de hecho, quizá la mención del nirvana en uno de sus poemas, las supuestas relaciones con su hermana Elvira, la tendencia lúgubre de sus versos cuando la muerte es el primer tabú del poder y el supuesto suicidio, fueron los motivos por los que la iglesia se negó a enterrar a José Asunción Silva en sus cementerios, aunque luego cambió de opinión. Porque del poder crapuloso se puede esperar todo, conmueve la hipótesis de Enrique Santos Molano  de que Silva fue asesinado y su cadáver trasladado a su casa. Los más avanzados que su tiempo son víctimas siempre de calumnias y demonizaciones, el supuesto amor de José por Elvira puede hacer parte de una leyenda negra fraguada en esta cultura sin escrúpulo ninguno cuando se trata del placer de  destruir al diferente. Construir la biografía de un poeta a partir de sus poemas es una aventura que puede no conducir a la verdad.

El mundo es una guerra de culturas. La cultura en que se nace ata con cadenas y si quieres quitártelas y anclar en otra debes pagarlo caro. El soñador quiere cambiar la cultura pero muere en el intento  o huye.

Silva quería cambiar la cultura en que nació pero no podía porque se alimentaba de sus pechos.

Silva era por ello siempre un dividido. La mitad de su mente es la de un poeta y la otra mitad es la de un especulador financiero.

Era mentalmente un europeo que debió resignarse a vivir en una Bogotá de indios de sabana.

En un poema menciona el nirvana pero en De sobremesa fustiga la palabra nirvana.

Sueña convertir a Colombia en su modelo de civilización pero lo hará con un dictador.

Es un obsesionado con la muerte pero nadie tiene más ganas de vivir, o dicho de otra manera, en su cuerpo entero late el optimismo pero por sus ojos entran inclementes las realidades de la muerte y de sus muertos.

José Asunción Silva es el drama del individuo infiel a la cultura en que nació pero que da muestras de fidelidad hacia ella para sobrevivir.

Por pertenecer a la clase alta, la clase que preserva la cultura porque preserva su dinero, Silva es el terrible drama de un espíritu libre que eclosiona en las entrañas de una de nuestras épocas más oscuras, la de la regeneración conservadora, cuyas raíces principales definen el rumbo de Colombia hasta nuestros días.

Todo este conflicto hecho de conflictos hubiera continuado desarrollándose si Silva no hubiera perdido la vida y se hubiera hecho rico con minas de oro, aun como presidente de Colombia, su sueño escondido. Tenía más que todos la condición principal para serlo: “El máximo ideal de Colombia entonces, por sobre la presidencia misma y el dinero, todavía era la poesía”.

JOSÉ SILVA

Ya no viajaré a Venezuela,

ya no seré más diplomático,

yo soy el poeta de letras,

huyendo de letras de cambio.

 

La noche con todo y luciérnagas

me busca en el día y me cobra,

hay agio, juzgados y deudas

y voy de la niebla a las sombras.

 

La ruina conmigo fue cruel

y todas las puertas se cierran,

la plata es el alma, lo sé,

sin plata la vida está muerta.

Fuentes:
-Almas en pena, chapolas negras. Fernando Vallejo. Punto de lectura.
-Obra completa. José Asunción Silva.
http://www.fraternidadrosacruzdecolombia.org/wp-content/uploads/2014/01/Obra-completa-Jos%C3%A9-Asunci%C3%B3n-Silva.pdf

Bogotá, jueves 2/ agosto/ 2018

© Flóbert Zapata, agosto / 2018

Y en Manizales hay un señor que tiene mil

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A mí no me gustan los rituales pero me gustan los libros sagrados y la sabiduría que tienen, obviamente también la Biblia, yo leo mucho la biblia, la leo más que los curas  que me persiguen, que curas buenos hay, busquen en mi wordpress un poema a Javier Giraldo y Numa Molina, la leo tanto como la leyó Vargas Vila,  además curas hay perseguidos como yo o Wadis. El cura de Neira me cogió en misa, todavía no sé lo que dijo porque a todos nos da miedo decir. En Neira, uno de los pueblos de mentalidad más ultraderechistas de colombia, los paisas somos así, no, no somos así, así nos hacen.

Dice clarito el profeta Isaías en la Biblia: “Sólo tendrás casa para vivir, no tendrás casa para arrendar”, para quitarle el dinero al otro, trabajarás para vivir bien, desecha la idea de volverte rico porque embrutece y te hace malvado ¿No es muy bello? Que el ideal colombiano sea que simplemente vivamos bien y ya. Que el ideal no sea la riqueza sino la tranquilidad. Siempre sólo una casa, ahorro y me compro otra mejor pero siempre sólo una casa. Pero conseguimos otra casa por el miedo económico. El miedo económico, uno de los miedos a derrotar, porque el miedo económico es un tormento insoportable del nuevo infierno cuando el viejo ya murió. Otros han sido tirados a la codicia porque el cielo también murió. Sueñan con ser dueños de todos los apartamentos, sueñan con tener diez apartamentos, sueñan con tener cien apartamentos, y en Manizales hay un señor que tiene mil.

El teatro de la humillación (crónica)

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Hace diitas, va Wadis al Banco de la República de Manizales a entregar su última revista, en la que salimos en portada, se abraza con el funcionario, siéntese, muchas gracias, tan amable, siéntese en esta silla estratégicamente ubicada para que vea el número anterior en el cesto de la basura. Oye  ——, qué pena, una preguntica, qué hace la revista en la basura, a qué pena, seguro la aseadora la tiró por equivocación. Respete a las aseadoras, ultraderecho es el hipócrita y es el que odia al humilde.  De estos teatros Wadis puede contar millones de millones en todas partes porque hay un sistema ultraderecho nacional que abarca lo privado y lo público. Igual yo.

© Flóbert Zapata

Treinta años del asesinato de Héctor Julio Ortiz (1988-2018)

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““Héctor Julio Ortiz Valencia”¡Presente! Presente en las barricadas de tiza de los educadores. Presente en los pliegos de peticiones, y presente en las solicitudes respetuosas. Presente en el corazón de las luchas populares. Antonio Mejía Gutiérrez”

Tres muertes extrañas.

En Bogotá el año pasado un venezolano mató a un hombre en su casa, a la que lo había invitado a unos tragos. El hombre era sindicalista.

En Manizales el año pasado en un burdel un mesero mató a un hombre. El hombre era sindicalista.

Y 8 de junio de 1988 en unos tragos en Arauca, Caldas, un policía de civil mató a Héctor Julio Ortiz, presidente del sindicato de educadores de Caldas, Educal..

Héctor Julio Ortiz era un ser humano de una grandeza, de una luminosidad, de una inteligencia, que uno se siente estremecido con el simple recuerdo.

A Antonio Mejía Gutiérrez, uno de esos poetas grandes que el viejo Caldas le ha dado a Colombia, le debemos estas palabras:

Héctor Julio Ortiz Valencia”¡Presente! Presente en las barricadas de tiza de los educadores. Presente en los pliegos de peticiones, y presente en las solicitudes respetuosas. Presente en el corazón de las luchas populares. Héctor Julio Ortiz Valencia víctima de un absurdo ataque, su juventud se fue yendo por el pequeño, oscuro, interminable laberinto de la muerte. La muerte que nos ronda, la muerte que sigue los pasos de los hombres buenos, de las mujeres amables, de las niñas florecidas, de los muchachos con esperanza.

También lo veo llegar a mi modesta oficina de trabajador del Derecho en busca de un memorial a favor de la vida, inquietando a los estrados para la salvación una viuda, fatigando los papeles a favor del derecho de los maestros de vereda, de los educadores abnegados, de los docentes con hambre.

Tenía una risa abierta y amplia, con el sentido del humor que siempre anima las almas limpias. Tenía las manos prontas para el apretón solidario y el abrazo cordial. Tenía unos cuadernos escritos para los niños y un memorial de agravios contra las injusticias. Era un educador. Era un combatiente de la palabra. Era un compañero.

La muerte que nos ronda, las muertes propias. Yo no sé, ya no puede la república con más cruces, ya nos pesa demasiado tanto crucificado a la espalda, ya no podemos más. También se ha llevado a Héctor Julio. Paz a su tumba. Cariño a su memoria

http://abrelamemoria.com/sindical/HectorJulioOrtiz.html

La superstición del tres

policia y ejército con paramilitares

Ahí va el paramilitar

con un policía al lado,

el policía se va

y lo reemplaza un soldado.

Trinidades hay bastantes

en este mundo al revés,

paraco, tombo y soldado,

la superstición del tres

El marica Valle

Jesús María Valle

Votemos por Iván Duque
para que siga en el mando,
votemos por Iván Duque
para que siga matando.

Al que Uribe señalaba

lo mataban en la calle,

en su oficina mataron

a Jesús María Valle.

El gobernador Uribe

y su cueva de villanos

mataron a este apóstol

de los derechos humanos.

Doy en la cara, maricas,

les doy para que se callen,

a Héctor Abad le doy,

le doy al marica Valle.

Votemos por Iván Duque

para que siga en el mando,

votemos por Iván Duque

para que siga matando.

http://www.contagioradio.com/la-lucha-contra-la-impunidad-del-asesinato-de-jesus-maria-valle-articulo-51792/