Por eso esta vida anémica y ambigua. Por Flóbert Zapata

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«Un zar, hallándose enfermo, dijo:
¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure!
Entonces todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para curar al zar, mas no encontraron medio alguno.
Uno de ellos, sin embargo, declaró que era posible curar al zar.
– Si sobre la tierra se encuentra un hombre feliz – dijo – quítesele la camisa y que se la ponga al zar, con lo que éste será curado.
El zar hizo buscar en su reino aun hombre feliz. Los enviados del soberano se esparcieron por todo el reino, mas no pudieron descubrir a un hombre feliz. No encontraron un hombre contento con su suerte.
El uno era rico, pero estaba enfermo; el otro gozaba de salud, pero era pobre; aquél, rico y sano, quejábase de su mujer; éste de sus hijos; todos deseaban algo.
Cierta noche, muy tarde, el hijo del zar, al pasar frente a una pobre choza, oyó que alguien exclamaba:
– Gracias a Dios he trabajado y he comido bien. ¿Qué me falta?
El hijo del zar sintióse lleno de alegría; inmediatamente mandó que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien a cambio había de darse cuanto dinero exigiera.
Los enviados presentáronse a toda prisa en la casa de aquel hombre para quitarle su camisa; pero el hombre feliz era tan pobre que no tenía camisa»

Los honrados gobiernan y han gobernado siempre.

Ladrones del pasado, honrados del presente,

lo que el tiempo blanquea y hace honrado.

Corruptos del presente que esperan ser pasado.

Una de las razones por las que asesinaron a Rafael Uribe Uribe fue que tenía toda la información de los ladrones de ese tiempo, de los saqueadores de la mina del Estado, lo que llaman benévolamente corruptos, cuando debieran darles su verdadera sonoridad: putrefactos. Los iba a mandar a la cárcel con el poder de su verbo, su inteligencia y su patriotismo positivo y puro. El único camino para que la soga del dinero no acogote o ahorque a la persona y a la especie es la honradez y el límite a la codicia. Pero la honradez de todos. No como en Colombia, donde los ladrones dan clases de honradez. Mataron a Uribe, como se le conocía. En un discurso Gaitán, el sucesor del trono del martirio, lo menciona, “Uribe”. Mataron al tapón de la sangría. Por eso esta vida anémica y ambigua.

Manizales, martes 11 dic/ 2018

© Flóbert Zapata, dic/ 2018