Entre Madrid y Argentina. Por Flóbert Zapata

Mirando lo que pasó en Madrid con la izquierda alegremente dividida, debemos aceptar la grandeza de Cristina Fernández de Kirchner de renunciar a la candidatura presidencial para conseguir la unión.

Si toda la izquierda madrileña se hubiera unido, hoy no estarían llorando ni la alcaldía ni la comunidad de Madrid.

El Psoe, que había recibido mucho en las pasadas elecciones, en estas lo quería todo. Carmena no pensó en reconciliación. Y a Unidas Podemos no le dejaron otro camino que actuar por su lado. En esta batalla particular perdida cada uno tiene su parte de culpa y a cada uno le toca su pedazo de derrota.

Dividido el peronismo en Cristinistas y anticristinistas, y a pesar de ir punteando en las encuestas, Cristina se bajó a la vicepresidencia y le propuso la presidencia al aglutinador Alberto Fernández.

Algo así pudieran haber hecho en Madrid si los egoísmos no se hubieran alejado tanto del bien común.

Con una derecha golpeada por los malos resultados el aglutinamiento de fuerzas izquierdistas madrileñas no hubiera perdido ni la comunidad ni la alcaldía de Madrid.

Pero ya las cartas estaban jugadas y el espejo de Cristina llegó tarde para que las tres izquierdas se hubieran mirado en él.

­© Manizales, lunes 27 de mayo de 2019