ENTRE LAS NUEVAS HOGUERAS

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Foto: Flóbert Zapata

Mi padre fue carpintero.

Murió en el sesenta y siete

de una epidemia de olvido.

Cuando estoy ebrio

rapa  mi cabeza con barbera

y con un escoplo talla

escenas medievales

en mi cráneo impreciso.

No se cansa de decir:

Pobre hijo mío, tu siglo te lastima demasiado.

© Flóbert Zapata, 2020, Manizales

EL ÚLTIMO.Por Flóbert Zapata

Estoy enfermo, madre, de licor,

infecto de botellas.

Soy el que nunca falta,

el último que sale de las fiestas, con infinita sed,

parece falsa

la leche que me dieron tus pezones.

Y sin embargo quiero para mí

los senos todos de la tierra,

las palabras nodrizas todas para mi boca.

Tengo ulcerado, madre, el corazón,

vieras cómo me pide que lo arranque, lo sane

y haga con él dos cuencos para el vino.

Confuso vivo, un poco loco.

Por el cielo agujereado cae mucha agua,

desde antes de tocar el suelo sucia.

¿Por qué no tengo a nadie?

Estoy enfermo, madre, de borracheras,

de desafortunados cráneos que debo digerir como manzanas.

Son dedos mutilados mis comidas,

por mala sangre unos, por la barbarie otros,

piernas moradas de golpearse en las piedras del río.

Perdona, me avergüenza lo que voy a contarte.

En  la venta de senos se me ve

limpiando  la tristeza que se escribió con ceros.

Estoy enfermo, madre, de testículos,

de vómitos, de copas.

Casi no soy tu hijo:

té de orines de rata y no agua hay en  mis ojos.

 

De El alcohol jamás llora (2020)

VASO DE AGUA EN LA NOCHE. Por Flóbert Zapata

 

Si al encender  la luz de la cocina,

en el aparador,

inmóvil, sorprendida, pensativa,

encuentras una cucaracha,

perdónale la vida

aunque no tenga ojos azules.

Posible es que unos momentos antes,

feliz, haya bebido los restos de aguardiente

de la botella allí dejada sin tapa alguna noche.

No la asesines, invítala  a otro trago, a esa paz

de que se vaya cuando lo desee.

Su práctica de vicio tan humano, ocasional  parece,

y de otros de tus vicios, si lo examinas bien y bien lo reconoces,

hacen de ella casi tu semejante,

más allá de las obvias diferencias

que existen entre un hombre y un insecto.

 

De El alcohol jamás llora (2020)

 

 

Sopa caliente pa´ puros criollos. Por Flóbert Zapata

Aida Merlano

Sopa caliente con ají infinito para el poder en Colombia. El 90 por ciento del Congreso es sucio y espurio. Los últimos presidentes han sido compradores de votos al contado,   presidentes anteriores compraban los votos al fiado. Se pone caro el voto y se pone cara la esperanza. Los  que luchan por la nivelación económica desde abajo,  pelean amarrados contra la derecha armada por el largo viacrucis del destino, el largo acomodamiento de los odios para el egoísmo. Qué patria, qué hueco en el que nos hundimos felices y conformes. Sicodélicos y pordioseros bien vestidos. Trepadoras azules que van por más turbulencia, genios despampanantes y “flamantes” haciendo la orgía del desasosiego. Este mundo es tenebroso y si deja  de serlo nos vuelve más tenebrosos aún, porque todos estamos enfermos, adictos a la oscuridad. Resucitamos pálidos, aterrados, a punto de vomitar y pidiendo más dinero para vomitarlo. Pidiendo más sangre. Repartidores de dolor convenido. Democracratas dicen ser. Son guardianes de su misma tontería macabra. Asustaviejas. Asusta héroes sencillos. Gavillas nacionales contra el ave que vuela sobre los pantanos. Multitudes hipócritas contra la luz diurna. Telones dibujados en el templo del odio. Máscaras fijas en el cielo y volubles en la noche. Belleza más belleza en la voz y la sinceridad de Aída Merlano.  La vida es una salsa ardiendo.

“La exsenadora de Colombia, Aída Merlano, soltó la sopa en la audiencia realizada este jueves 6 de febrero en el Tribunal Especial con Delitos Vinculados al Terrorismo, del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas.

En sus declaraciones, aseveró que “más del 90 por ciento del Congreso de Colombia se elige comprando votos (…) Son pocos los que se eligen a conciencia. Todos los políticos de derecha se eligen comprando votos, sobre todo en la región Caribe”.

Asimismo, aseguró que “los últimos presidentes, desde Álvaro Uribe hasta acá, doy fe, que se eligieron también comprando votos”.

Informó que cada grupo familiar “invirtió” más de 25 mil millones de pesos en aportes a las campañas presidenciales. “Sé el momento y a quien le entregaron cada cifra.  También sé qué manejó cada congresista y cuánto invirtió en cada campaña presidencial para después recibir coimas y los cupos indicativos”, dijo la política, hoy prófuga de la justicia colombiana, capturada en la ciudad de Maracaibo en el mes de enero.”

MÁS DEL 90% DEL CONGRESO DE COLOMBIA SE RIGE COMPRANDO VOTOS (+VIDEO)

https://www.laiguana.tv/articulos/657177-congreso-colombia-comprando-votos/

Guillermo Valencia, poeta. Por Flóbert Zapata

Guillermo Valencia

Lo quisimos tan poco

que podemos decir

que nunca lo quisimos.

Lo olvidamos tan fuerte

que sólo el porvenir

dirá lo que perdimos.

Al defenderlo

dejamos de morir

y no lo defendimos.

 

Hoy no miré mujeres porque estaba pensando en Guillermo Valencia, esta tarde fui el novio de la poesía de Valencia. Quise pensar en él en la plaza de Bolívar porque es un héroe de la cultura colombiana.

Su poesía debe leerse toda sin interrupción para captar su atmósfera estremecedora.

Valencia es Gonzalo Arango clásico como Gonzalo Arango es Valencia de vanguardia. Son dos portentos Valencia y Arango. Cada uno un universo. Cada uno un habitante de la ciudad de la derrota.

La obra de Guillermo Valencia es la patria, la patria negada, como la patria es Hora de tinieblas y la obra no dejada ver de Julio Flórez.

Cada poema de Guillermo Valencia es una obra de arte genuina y su obra en conjunto es inclasificable e invaluable. Nada de ismos. No es encasillable Guillermo Valencia. Como no es encasillable Pombo,  como no es encasillable Flórez.

Los camellos también muerden al delfín. Los camellos no es un poema sobre los camellos, es un poema sobre los poetas, sobre los artistas, sobe los canes, sobre los Quintín y los Martin Luther King. Impresionado con los artistas utiliza el símbolo de los camellos para exaltarlos.

Guillermo Valencia es un genio de la poesía colombiana como Rafael Uribe Uribe era un sabio. Al matar a Uribe Uribe el plagiario poder  dijo: Colombia no necesita sabios. Al negarle el Partido Católico la presidencia a Guillermo Valencia dijimos: Colombia no necesita genios.

Qué poeta inmenso es Guillermo Valencia.  Su poesía está  intacta, fotografías del alma libre que no se tornan amarillentas,  grafitis que no borran el sol, la lluvia y el viento. Que no borran los seguidores de un Jesucristo muerto. Guillermo Valencia perteneció al Partido Conservador pero sus verdaderos partidos fueron la patria,  la poesía y los poetas, a los que retrata fielmente en su marginalidad y su locura por oponerse al mundo en el que la verdad sobre la injusticia y el fanatismo es una blasfemia, el de los blasfemos poderosos que llaman blasfemo al iluminado.

Valencia al hablar de los poetas habla de sí mismo poeta, contrario a lo que se dice, que es ajeno a la realidad y a la autobiografía, Valencia habla de sí mismo sin máscaras y con total elegancia; más desnudos que Valencia pocos, desnuda su pensamiento. Apela a la cultura universal pero sus versos terminan en Colombia, en su sentir colombiano, terminan en la “turba de profetas”. Con Guillermo Valencia Colombia hubiera tenido un tiempo dorado en las artes y el pensamiento. Ese suramericano que tuvo la dicha de conocer a Nietzsche en persona.

Griego, nietzscheano, bolivariano, seguidor de un Jesucristo vivo, arranca lágrimas a los poetas su devoción por el poeta y por la poesía. El poeta allí se siente ensanchado, se siente presente, respetado en su destrozada y destrozadora psiquis. Como una solitaria flor de loto azul en un remoto pantano la palabra “búdica”.

Con cuánta belleza enaltece su pluma prodigiosa a Silva, a Flórez y a Pombo. En casi toda su obra saltan solidariamente por acá o por allí la creación, “el ideal”, el artista, el poeta. En poemas específicos observamos esto y en general nadie ha puesto al poeta en un sitio tan alto y nadie tan alto socialmente ha delatado más la situación de desequilibrio y martirio del poeta por serlo. La persona Valencia es grande como Silva y como Flórez. Nacido de cuna fanática como Pombo, no se quedó como él en el inframundo fanático. Fue Valencia un guerrero de la libertad de sí mismo. Fue un ejemplo de cómo cambiar una personalidad fanática por una personalidad no fanática, fue en la poesía lo que Benjamín Herrera fue en las trincheras.

La iglesia católica debe pedirle perdón al pueblo colombiano por impedir que uno de sus mejores hijos gobernara este país. Qué sabio fue Benjamín Herrera al proponerlo para la presidencia.

El mismo Valencia dijo que le habían negado la presidencia por haber escrito Anarkos. Pero no fue sólo por Anarkos,  gran maestro, fue por toda su obra, porque toda su obra es intolerable para los espíritus pequeños de grandes poderes.

Un estremecimiento superior sentimos al leerlo. Un estremecimiento de inteligencia, pensamiento, música y virtud. Qué genuino, que personal, que universal y qué cercano es Guillermo Valencia.

Qué grande es Colombia. Qué maravillosa  es su historia. Cuán particulares y valientes sus poetas. Pero el poder nos ha convertido lamentablemente más que en cosas en “cadáveres de cosas” y nos ha arrodillado ante “la codicia sórdida que labra el pecho de los viles”.

Desde luego que tiene Valencia momentos complejos o contemporizaciones, ¿quién no los tiene, quién no las hace? ¿Contemporizó Valencia con la poderosa tradición después de haber enaltecido el librepensamiento en la Parábola del monte, otro de sus efluvios nietzscheanos o de haber llamado a Grecia a levantarse y conquistar el mundo en  ¡Oh, paganismo!? Como Bolívar cuando iba a misa en Bucaramanga para calmar los curas y fingía leer oraciones en un misal, que era en realidad un libro de Voltaire.  Todo queda en la elucubración. Cuánta falta nos hace de Valencia una autobiografía no sobre su vida sino sobre su poesía.

 

Sostiene con el centauro

ansiosa conversación

que recuerda a Santa Marta,

el pie encima  del dragón.

 

Estas bipolaridades nada quitan a la grandeza de Valencia y a su excelsitud.

Cada año vuelvo a ciertos libros. La obra de Valencia me ha impresionado como esos libros a los que siempre vuelvo.

(A Chile)

Ahí van los grandes piojos,

Nerudas naturales,

los anarkomortales

a los que sacan ojos.

 

Rechazan poderosos

sus vidas funerales.

Despiertan amorosos:

Todos somos iguales.

“Ya los perros sarnosos

se tornaron chacales”.

Por dentro mal herido,

sobra del universo,

tiembla tu verbo hendido:

Pezuña de Satán.

Hendida por tu verso

ha sido Popayán.

El universo oscuro

que ve este mundo enfermo,

buscó la claridad

en tu nombre, Guillermo.

Los poetas perdidos

y muertos de decencia,

te entregan otra patria,

sin ley ni presidencia.

 

Es declamado Anarkos

por rastreros y aéreos,

por chacales y buitres,

en Púlpito TV y en Lepra Estéreo.

“Ebrios todos de un vino luminoso/ que no beben los bárbaros, y envueltos/ en andrajos son alma de coloso”

 

Los poetas son turbas de despojos,

ataúdes que se abren, no cerrojos,

Satanes tan azules como el cielo;

sacadores de penas, no de ojos.

Por eso le regalan los burdeles

alguna soledad de labios rojos.

El mito es religión

que ya no tiene vida,

la religión es mito

que sangra sin herida.

“Y de su herida/ corrió una fuente de licor sagrado/ que bautizó la historia dolorida/ de los siervos con óleo ensangrentado”

 

Nos dicen los paganos

que el mal nace en la ira,

como nace la lepra en la voz del poeta,

y el vicio en la mentira.

Tienen nutrido el cuerpo

y desnutrida el alma

aquellos cuya alma es la codicia

y exprimen sangre pálida de la pálida calma.

Te llamarás Guillermo,

en un principio sano

pero después enfermo,

tu corazón un yermo,

por hacer de tu prójimo un hermano.

No alcanzaré a llegar,

“oh cima, oh libertad” de pensamiento.

Cierra el camino un guardia pálido y fatal.

No miento nunca pero a veces miento.